Aviso de antemano: Esta columna está dirigida principalmente a mis camaradas hombres que, de seguro, han pasado por esta situación más de una vez. Y a algunas mujeres, que seguramente piensan que sólo a ellas les pasa... ¡No, estimadas, es algo genérico!
Todos hemos escuchado la tonterita esa de "Los hombres son de marte, las mujeres de venus". Y digo tonterita porque creo que lo adornan de demasiadas sutilezas y romanticismos (Partiendo por usar nombres de dioses romanos para describirse... Un poco ególatra!). El hecho es que, efectivamente, hablamos idiomas distintos. Tan distintos que pareciera que somos de razas distintas, o planetas distintos incluso (Sigamos el jueguito, si algo de razón tenía el libraco)
Si terminado el párrafo anterior Ud. está pensando "¿De qué está hablando?" y no entiende la dicotomía expuesta, entonces o no ha tenido experiencia alguna con el sexo opuesto, o las parejas de turno han estado sazonadas con prozac, valium o algún otro tipo de psicotrópico que las transforma en dóciles personas. La realidad es otra estimad@s.
El hombre, por ser un "ser" netamente objetivo y práctico, habla lo que de verdad piensa (Que normalmente, es UNA cosa, ya sabemos cual), cuando le preguntan responde, y normalmente con la verdad, y tiene una amplia capacidad ejecutiva-resolutiva que le permite resolver intrincadamente situaciones complejas como "¿Qué película vemos?" o "¿A dónde vamos a comer?". Esto seguramente herencia de milenarias generaciones donde el hombre debía resolver rápidamente situaciones de la naturaleza. Como comer o ser comido. (No sean mal pensados, me refiero a cazar a al comida y no dejar que un dinosaurio "se lo sirviera")
La mujer, por esencia, es una criatura más compleja, que opera en múltiples niveles de manera simultánea. Parece que mientras el hombre opera de manera funcional con un procesador de Atari, a la mujer le hicieron el upgrade con Pentium 10 y mucho RAM. Demasiado quizás!
Esta amplia capacidad para procesar y elucubrar ideas hace que la mujer sea capaz de hacer una cosa, pensar otra y enojarse porque algo no salió como ella quería. De hecho, a tal nivel ha llegado su multiprocesamiento que son capaces de opinar a algo "si" y "no" simultáneamente, y sin estar mintiendo... Algo que para los hombres es incomprensible y suplimos con el "Ya le dio la &%$"!#! de nuevo").
Y esto nos trae al título que corona esta escrito (¡Que sonó bonito eso!)... Cuando un hombre habla con una mujer, le transmite claramente (O con "sutilezas" muy torpes) lo que piensa, quiere y opina. Mientras tanto, la mujer usa más que palabras para comunicar lo que ella cree que el hombre debería estar entendiendo sobre lo que ella necesita. Suena complicado pero... En realidad es muy complicado.
Conversando de la vida con Don Diego, querido amigo, con quien debatimos de estos problemas de sociología y psicología que a ambos nos afectan, llegamos a la conclusión de que las mujeres buscan un ser mitológico como pareja perfecta. Un hombre que sea varonil y "macho", pero que tenga toda la sensibilidad y perceptividad de la mujer. Y que estas dos facetas cambien a voluntad de la mujer, detectando lo que necesita en el momento. Una criatura así pertenece a la mitología, como un unicornio, el caballo pegaso, la mujer de tres pechugas de "El Vengador del Futuro" (Gracias por la corección compadre), entre otras.
Frente a esto, tenemos dos soluciones:
1.- Para que la mujer encuentre la felicidad, debe unir su vida a un ser que siga alguna, o todas, de las siguientes sendas: Clarividencia, Telepatía, Psíquico, Planos Astrales, Tarotista, Quiromántico o cualquier otra disciplina que le permita tener sentidos extransensoriales, valga la redundancia, para que pueda leer la mente de la chiquilla en cuestión y evitar los problemas de comunicación.
ADVERTENCIA: Esto no es una fórmula 100% infalible. Científicos de la Universidad de ..... la experiencia (?) establecieron que es probable que la mujer no sepa lo que quiere, pero aún así espera que el hombre lo sepa. En tal caso, estamos hasta el mismísimo mazo... (Si cree que es una exageración, póngase en la clásica situación de "Donde vamos a comer, A o B. Si eliges A eres desconsiderado porque es tu restaurant favorito, y que a ella no le gusta pero va por ti. Si eliges B eres poco preocupado porque es restaurant de mariscos y ella no como pescado. Lo peor es que las alternativas A y B las eligió ella... ¿Les suena?
2.- La alternativa que sigo yo, aprendida de un grande (mi viejo), y que otros congéneres aplican también deriva de las enseñanzas filosóficas del Legrandismo. SI, del mismísimo prócer Coco Legrand, que aplicó y chilenizo las enseñanzas de otro más grande, un tal Al Bundy (Si no reconoce a estos personajes, es muy chico para estar leyendo de esto, le dejamos más abajo el link para ETC TV... Tampoco lo conoce? Salga de internet AHORA).
La máxima filosófica del parcito lee: "Siempre de weón", que si bien parece simple y obvia, encierra ocultas interpretaciones y aplicaciones, que es demasiado largo explicar acá. Puede ser mejor entendida con el corolario "Si te webean... Otorga".
Esto que suena insulzo, ha salvado matrimonios, ha evitado peleas, ha impedido castraciones express, entre otros desagradables desenlaces para esa situación donde, sabiendo que tenemos la razón, no ganaremos la discusión.

.jpg)




